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jueves, 2 de junio de 2011

AUTOMUTILACIÓN

Ya no cae el cabello hasta los pies
Ni rosas prendo en él y flor de mirtos
Como hacen las muchachas, es la sombra
De pálidas mejillas que hundió el llanto
Envolviendo la frente que se inclina
Avezada al dolor. No lo han cortado
Las fúnebres tijeras, fue tu amor.

Elizabeth Barret Browing- Sonetos del portugués

La imagen de la mujer mutilada, mostrada por partes en cualquier forma artística es común, y sin embargo es el sujeto quien se somete a cambios performaticos, entre el cuerpo abierto y cerrado. Cambios en el cuerpo que podrían ser dolorosos y que en ocasiones tardan mucho tiempo. Incluso llevan más allá la transformación del cuerpo como lo hace Regina José Galindo en sus performance, entre arte y la necesidad de su cuerpo. Orlan considera la vida como un fenómeno recuperable y transformable estéticamente. Juegos entre lo natural y lo divino, una serie de artificios1. Deleuze dice que existe una experimentación entre el tiempo y el como se expresa el ser.

El arte busca explotar el cuerpo hasta el límite de las explicaciones que lo definen. Pero entre lo más sencillo y natural. El cambio más rápido que puede dar el sujeto al cuerpo y sin dolor alguno, es cortarse el cabello. La misma Sor Juana Inés se recortaba el cabello si no aprendía algo, autocastigandose; algo muy natural en la mujer, busca cambiarse la imagen cuando algo “malo” le ha sucedido. Cambia su imagen para alguien más, somete su cuerpo a unas tijeras que ella controla y corta pero sin dolor. Es un proceso de “actualización” del cuerpo y del sujeto regido por la diferencia y la creación, según establece Deleuze y del que también argumenta Lacan2. Reconfigurar el orden sin dolor.

Por su parte el cristianismo, establecía que la mujer llevará un velo y un velo natural que era su cabello que la cubría y sino se cubría con el velo, tenía que cortarse el cabello pues era deshonroso y si no quería la deshonra entonces que usara su velo, sino rechazaría el lugar que Dios le ha dado.

El cabello se presenta como un tabú, en algunas culturas era irrespetuoso cometer cualquier acto sobre la cabeza, incluso en Nueva Zelanda se pronunciaban conjuros para evitar el mal después del corte de cabello. Las mujeres de las pinturas de Tiziano con el cabello abundante y sumamente erótico3.

La pérdida del cabello significa castración4, aveces es cometida también contra la voluntad de la mujer como sucedía en Aushcwitz. Por otro lado Frida Kahlo en un autorretrato aparece después de cortar su profuso cabello y con las tijeras en la meno, rodeada de los mechones de su cabello en el piso.

Presenta la fascinación letal de la femme fatal del Siglo XIX hasta la Atenea contra Medusa, personajes también como Magdalena son recordados por lo largo de su cabello5. Pero la tonalidad y la intervención del color son sumamente importantes, desde Atenea, Hera y Afrodita provocan idealizar a una mujer de cabellera rubía, desde la Francia medieval las mujeres importantes eran de cabello rubío y algunas lo debían teñir. En el siglo XIX se empieza a aceptar la cabellera rojiza por los simbolos de sexualidad descontrolada y provocadora. La mujer de cabello negro es verdadera. Charles Baudelaire en Un Hemisferio de una Cabellera presenta a un hombre disfrutando de una cabellera negra. En el teatro de Ramón Gómez de Serna, aparece Beatriz, en el drama del mismo título, ofrece como ofrenda de cortarse el cabello para que regrese su amado6.

La mutilación abrupta del cabello femenino, cortado drásticamente en la base de la nuca, como las imágenes de Teresa de la Parra, Gabriela Mistral, tan reducidas, despojadas de volumen, son metáfora de la violenta sustitución de una sensibilidad por otra de motivos externos, que no son cuestionables7.

También forma parte de la moda impuesta desde los años 20’s el inicio de la imagen de garçon, neutra y libre.Vanidades y cabellos sangrantes en la aceptación del cuerpo y la búsqueda de favores. Los deseos de la emancipación. Adoptar una máscara, un no-mujer que adopta Frida, Georges Sand, un siglo antes pasean con el cabello corto8. Intervenir su sexualidad.

1. Gimenez Gatto, Fabián (Coord); ¿Qué hacer después de la orgía? El destino de la imagen contemporánea, México, Discurso Visual CENIDIAP, 2007. Anaya, Juan Pablo; El cuerpo humano modificable, un ready-made modificable.
2. Soler, Colette. El cuerpo en la enseñanza de Jacques Lacan.
3. Bornay, Erika; La cabellera femenina. Un diálogo entre la poesía y pintura. Ediciones Catedra; 2010.
4. Barthes, Roland; Obvio y Lo Obtuso, Lo-Imágenes, Gestos y Voces; Barcelona; Paidos; 2009.
5. Juliano, Dolores; La prostitución: El espejo oscuro; Icaria, Institut Català d’ Antropologia; 2002.
6. Muñoz, Agustín; Ramón y el Teatro; Colección Monografías; Universidad de Castilla; 1993.
7. Russotto, Márgara; Tópicos de retórica femenina; Editorial de la Universidad de Costa Rica; 2004.
8. Rico, Araceli; Frida Kahlo. Fantasía de un cuerpo herido; Barcelona, España; Plaza y Valdes Editores; 1993.

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